Sentir insatisfacción es algo inherente a la naturaleza humana. Incluso, gracias a ello, hay una cierta presión adaptativa para mejorar y perfeccionarse. Esta presión por la perfección es adaptativa y positiva. Sin embargo, la presión más artificial de querer ser alguien en la vida genera efectos adversos. Normalmente, cuando alguien quiere ser alguien en la vida, está reclamando algo que no tiene en el momento actual, muchas veces presionado por necesidades insatisfechas o por la necesidad de poder o reconocimiento. Tener una necesidad de “ser alguien en la vida” puede ser muy incómodo. Lleva consigo unos sentimientos complejos y unas necesidades insatisfechas. Es cierto que las personas necesitan autorrealizarse en la vida, pero esa motivación puede generar un bloqueo de la capacidad natural para ser uno mismo. Ser uno mismo, auténtico, genuino, tomar contacto con tus capacidades y desarrollar tus potencialidades no se basa en la motivación de “tener o querer ser alguien en la vida”, sino en el encontrar y/o descubrir una salida a nuestras potencialidades. Para descubrir una salida a nuestra potencialidad de forma natural, hay una serie de pasos:
    1º Aceptar la paradoja de la tendencia hacia la perfección aceptando los sentimientos de insatisfacción, imperfección o frustración. La insatisfacción permite la búsqueda de la perfección, y su aceptación nos centra en nuestra tarea de perfeccionamiento.
    2º Céntrate en lo que haces más que en lo que consigues. Lo que consigues es sólo el producto de lo que haces. Tu tarea primera fundamental es hacer y perfeccionarte en el hacer, más que desperdiciar tu tiempo en centrarte en pensar en lo que vas a conseguir.
    3º Haz algo, desde dentro, y no hacia fuera. Es decir, haz algo desde tus intereses, capacidades y motivaciones; no desde los intereses de otros, o para ser valorado o reconocido por otros. Aunque seas reconocido y valorado, la sensación de aprender y realizarte personalmente, y ser útil, es más importante para el desarrollo natural de tu potencial.
    4º Si fracasas en un proyecto, tómatelo como una información muy relevante y útil. El perfeccionamiento viene del fracaso, o de algo que no encaja bien; si todo te parece perfecto, los proyectos se enquistan y se empobrecen. Aceptar las críticas y reconocer los errores es una virtud más sobresaliente, que autoproclamar alabanzas y autorreforzamientos; esto último suele ser más fácil que lo primero. No siempre lo más fácil es lo más enriquecedor.