Bienvenido al mundo real, una cosa es decir lo que quieres y planificar el viaje, y otra muy distinta es ponerse a navegar. Como en todo viaje, surgen imprevistos. Sería algo así como navegar en un mar, a veces embravecido, con grandes olas y grandes acantilados que hay que esquivar y sortear. Ponerse al timón en estas condiciones requiere valor, determinación y saber gestionar el estrés. Esto es fundamental. El tomar decisiones en momentos de crisis o estrés requiere de un estado mental  adecuado. Un estado mental apropiado, a su vez, es una combinación equilibrada de activación con descanso; en otras palabras, notamos una tensión psíquica vital, por una parte y, por otra, experimentamos una sensación de tranquilidad interna. Esta paradoja no suele ser experimentada por muchas personas, cuando están en momentos de angustia y estrés en su vida. A veces, incluso la desesperación ante la angustia y  estrés es de tal magnitud, que aparecen comportamientos autodestructivos.   En la consulta con frecuencia aparece gente que en momentos de crisis, llama por teléfono desesperada pidiendo ayuda y, tras una breve conversación dicen, entre la angustia, algo así como: “Mire Doctor, cuando ya me encuentre más tranquilo y resuelva los problemas que tengo pendientes, le llamo y me pongo en tratamiento”. Este sin sentido se produce cuando el estrés es tal que las personas no descansan y no desarrollan un mínimo de tranquilidad interna. Como les digo, “ahora es el momento para que te ayude;  cuando estés tranquilo y hayas resuelto los problemas, no necesitarás ninguna ayuda”. Para estar tranquilo internamente y resolver los problemas, se necesita un método que produzca la recuperación cerebral psicosomática facilitadora del descanso. Uno de los métodos naturales para recuperarnos y descansar es el sueño saludable. El dormir poco y mal, es decir de forma poco reparadora, se puede percibir visualmente, en el aspecto de nuestra cara, ojos, en la tensión muscular, o en la postura de nuestro cuerpo. Internamente, existen efectos a veces no percibidos por uno, en tanto que el estrés prolongado disminuye nuestro campo de conciencia. Generalmente, pueden manifestarse por ejemplo en dolores inespecíficos, en un aumento de la tensión arterial o en una fatiga corporal, sin entrar en efectos más concretos sobre la salud. Uno de los problemas más comunes que refieren muchas personas en situaciones de estrés es que tienen problemas en el sueño, no descansan bien y tiene dificultades de concentración y fatiga por el día. Hay necesidad de dormir, pero no pueden utilizar este recurso natural para descansar: “Quiero dormir, pero no me entra el sueño; y, si me duermo, me despierto temprano”. ¿Qué hacer en estos casos? Hay una serie de claves fundamentales en nuestra recuperación:

  1. Practica métodos para entrar voluntariamente e intencionalmente en estados de calma y tranquilidad. Si dejas todo en manos del destino, la calma no suele aparecer mágicamente. Si practicas alguna técnica meditativa, te será de ayuda. Si no, aunque se necesita un aprendizaje concienzudo y de forma continua de algún método, puedes empezar, sólo, por algo muy sencillo: la práctica de no observar  lo que ocurre sin intervenir. Siéntate cómodamente en una silla o túmbate en una cama o en una colchoneta. Cierra los ojos y simplemente observa lo que ocurre en tu experiencia, con la autoinstrucción de dejar que todo ocurra, y sin intervenir: no enjuicias, ni tomas partido por nada. Puedes notar pensamientos, sensaciones molestas, tu respiración, ruidos externos, o puedes sentirte a gusto…Da igual, tan sólo presta atención a lo que ocurre, sin intentar evitar ninguna sensación, aunque pueda ser un  poco incómoda. En uno o dos minutos puedes salir con una profunda respiración, estirando bien los brazos. Puede que ahora estés muy irritado, o muy calmado. En el primer caso, estás percibiendo tu estado interno y la repetición de este ejercicio hará que esa tensión interna vaya poco a poco perdiendo fuerza. En el segundo, si estás muy calmado, quiere decir que has tomado contacto con tus mecanismos naturales de recuperación. Sigue practicando este ejercicio para que la calma que has experimentado vaya haciéndose estable en tu vida.
  2. La tranquilidad está dentro de ti y requiere de un cuidado y de una práctica. Hacerlo uno solo, por  autoaprendizje,  cuesta mucho más que si recibes instrucción de otra persona. Pedir ayuda, cuando la necesitas no es un síntoma de fragilidad, sino de fortaleza. La tranquilidad interna no se aprende en un libro; un libro orienta y te aclara dudas, pero no sustituye a la experiencia de alguien que ha pasado por la experiencia y sabe cómo se inducen estos estados saludables de descanso y calma.
  3. Dormir saludablemente es necesario y el cerebro hará lo posible para que duermas. Igual que cuando nos hacemos una herida, hay mecanismos de cicatrización, cuando tenemos estrés y nos fatigamos: el cerebro busca nuestra recuperación de manera natural. Dormir es algo natural y no se puede forzar; incluso, cuanto más te empeñes en dormir, más dificultad tendrás para tener un sueño reparador. Lo que sí podemos es facilitar su recuperación, a través de ejercicios que promueven la capacidad de reequilibrio del cerebro. Si no puedes dormir, mantén simplemente tu conciencia despierta dándote cuenta de lo que aparece en tu mente, sin intentar dormir y practica los ejercicios de no hacer nada con frecuencia. Debes de saber que, con frecuencia, una vez que han terminado los problemas o situaciones de estrés intensas y duraderas, los problemas de sueño persisten. Aunque uno no tenga problemas externamente, la capacidad de recuperación cerebral puede estar afectada y puede tardar más tiempo en volver a un estado saludable. Es como si se hubiese activado un círculo vicioso del que no salimos, y que nos produce agotamiento y dificultades para descansar.
  4. La potenciación de la capacidad natural del cerebro para recuperarse no se hace con un método racional, orientado hacia la consecución de una meta como si fuera un objetivo empresarial. La calma y el sueño no dependen de la razón, sino de la conexión con un estado mental apropiado. Esta es tu tarea principal.