Bienvenido a www.psicologiasaludable.es.  Es un placer presentarte esta página web-portal sobre Psicología Saludable, lugar de encuentro para todo aquel que (re)quiera conocimientos claros y específicos relacionados con la salud y bienestar psicológico, ya sea por interés personal o profesional. Tras empezar un blog sobre Psicología Saludable en Septiembre de 2012, comenzamos en enero de 2014 un nuevo proyecto, con ilusión y con potencial para que desarrollemos una página web dinámica y actualizada.  El concepto de lo saludable ha sido, y es, un referente en numerosos campos, como la nutrición, hábitos, estilos de vida, organizaciones, surgiendo términos  como nutrición saludable, hábitos saludables, organizaciones saludables, universidad saludable, ejercicio saludable etc.. Extendiendo el concepto de saludable a la Psicología,  en esta página se mostrarán los conocimientos psicológicos que potencian las capacidades y recursos personales relacionados directamente con el bienestar psicológico, somático y social. Pretendemos que las personas adquieran conocimientos sobre cómo gestionar sus emociones, cómo interactuar saludablemente con otras personas, como desarrollar su potencial psíquico y humano, autorrealizándose en el mundo en el que viven; en resumen, que aprendan y practiquen una Psicología Saludable. Para ello, contamos con varias secciones, en las que podrás acceder a libros y artículos de interés sobre la temática, tests psicológicos que podrás realizar recibiendo un informe breve, cursos terapéuticos y profesionales, videos, noticias etc… La página web irá actualizándose continuadamente y confío que sea un lugar de encuentro habitual para ti, donde te encuentres cómodo y motivado. Te reitero la bienvenida y te animo a que nos hagas llegar tus comentarios, sugerencias o peticiones al correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

GUÍA DE PSICOLOGIA SALUDABLE

Guía de fundamentos y aplicaciones de Psicología Saludable en nuestra vida

  1. Psicologia Saludable: ¿Por qué es importante?
  2. Quiero mejorar mi salud y mi bienestar: ¿por dónde empiezo?
  3. No sé lo que quiero: ¿Qué hago?
  4. Trazar un plan de vida
  5. Gestionar el estrés y la ansiedad paralizante
  6. El equilibrio psicológico
  7. Emociones negativas: desarrollo y salud
  8. El deseo de ser alguien y el equilibrio psicológico
  9. Fortaleza ante emociones negativas ajenas
  10. Dependencia disfuncional, individualismo e interdependencia

Las personas, como organismos vivos que somos, necesitamos nutrientes y unos cuidados físicos apropiados para tener una salud óptima y disfrutar de bienestar. Es fácil comprender que si nos prodigamos en excesos alimenticios-gastronómicos, bebemos en demasía con frecuencia, o tenemos una vida muy sedentaria sin movernos del puesto de trabajo, nuestra salud se resiente y lo pagamos. Nuestros órganos y sistemas, que van perdiendo elasticidad y capacidad de regeneración por la oxidación celular con la edad, dan señales de agotamiento. Por ello, los profesionales de la salud, intentan prevenir las enfermedades, a través de dietas, hábitos saludables y con fármacos y sustancias fortalecedoras y reguladoras del organismo. En lo psicológico ocurre igual; si nos prodigamos con compañías tóxicas, nos estresamos de forma continuada, nos enfadamos con frecuencia, nos preocupamos por todo, o nos exigimos demasiado a nosotros mismos, nuestro bienestar y nuestra salud se resienten. En realidad, hay una profunda conexión de  lo que pensamos, sentimos y hacemos con nuestro organismo, debido a que nuestro cerebro regula el funcionamiento orgánico. Así es comprensible, que cuando nos enfadamos por una contrariedad, nuestra tensión arterial puede aumentar; y si el enfado es muy frecuente, nuestro organismo se resiente y nuestra satisfacción con la vida y con nosotros mismos es menor. Además, tomamos peores decisiones, nos agotamos con frecuencia, descansamos peor, y las personas que están a nuestro alrededor pueden pagar las consecuencias de nuestro desajuste psicológico y somático.

Si ya sabes que quieres mejorar tu vida,  enhorabuena;  ese es el primer paso fundamental ,previo a todo. El segundo paso es sentarte cómodamente, tómate un minuto de reposo, y mira cómo estás. Afloja todo tu cuerpo, coge un papel y escribe qué metas, proyectos o deseos quieres en tu vida, desde el fondo de tu corazón, como si fueses un niño que empieza a caminar; incluso puedes entrever o delimitar claramente un propósito de vida.  Procura describirlos de forma concreta y en positivo;  es decir, por ejemplo, no escribas” no quiero tener un trabajo con un mal horario que no me deje tiempo libre” y, mejor, escribe “quiero tener un trabajo  un horario de 8 a 15 horas de lunes a viernes, que me permita tener las tardes libres para mis aficiones y otros proyectos personales”. Una vez que has delimitado lo que quieres, mira cómo estás en el momento actual; es decir, descubre y describe cuáles son tus problemas, conflictos, puntos débiles, presiones externas, limitaciones. Hazlo igualmente de manera concreta, haciendo los problemas operativos. Por ejemplo: “Me gustaría tener un negocio propio de peluquería, pero no tengo recursos financieros para empezar, ni los encuentro y me siento como que no puedo, frustrándome mucho”. Finalmente, comprueba qué virtudes y fortalezas tienes, y cómo pueden ayudarte; y qué desventajas, limitaciones o carencias tienes. De igual forma, concrétalas al máximo. Por ejemplo:

  • Virtud: “Soy muy cumplidor con mis promesas, de forma que persisto en lo que me propongo hasta verlo realidad: no paro y lo intento una y otra vez”
  • Carencia o desventaja: “Me preocupan mucho los comentarios o críticas que otras personas hacen sobre mi trabajo: cada vez que oigo un comentario negativo sobre mi trabajo o veo una cara de escepticismo o desaprobación por parte de otros compañeros de trabajo, me siento ansioso y empiezo a darle vueltas a las cosas, para ver cómo hacer que otros me valoren en su justa medida

Con estos pasos, ya sólo falta trazar un plan o estrategia que tenga en cuenta lo anterior. El cómo se hace, lo veremos más adelante.

Suele ocurrir, en un principio, que mucha gente no sabe bien lo que quiere. Saben que necesitan cambiar, pero incluso después de escribir sus deseos, proyectos y metas, no están seguros de lo que quieren. No tener seguridad, ni en ti mismo, ni en otras personas, es algo que interfiere en la delimitación de lo que uno quiere. Esto, en realidad, es bien un conflicto o una carencia esencial, que estaría dentro de la tarea de escribir los conflictos, carencias o problemas. Si ves este conflicto o carencia esencial, lo primero es no asustarse. Para nada es raro o extraordinario tener esta sensación de no saber qué querer. Y no saber, incluso puede ser un punto de partida que, a la larga, genera un descubrimiento más fácil de lo que genuinamente quieres. En este punto, transforma el “no sé qué quiero” en una tarea o proyecto; es decir, proponte la tarea de conocer o descubrir “qué es lo que quiero en esta vida o, qué es lo adecuado para mis virtudes y para mis condiciones de vida”. A partir de aquí, es fácil diseñar un plan de vida.

Un plan de vida no es una receta de cocina que a uno se le ocurre en un día. Normalmente, cuando uno llega a este punto, ya ha pasado por muchas experiencias, tanto gratificantes como frustrantes. Básicamente, cuando emprendes o trazas un plan o una estrategia es porque lo que has hecho con anterioridad ha sido estéril. Una vez que has delimitado lo que quieres, planteas un plan que debe girar alrededor de dos interrogantes: el qué y el cómo. Aunque cada plan de vida es individualizado y específico, no obstante integra los siguientes principios:

1. Fijar las prioridades

Cuando alguien define lo que quiere en la vida, puede tener varios objetivos, proyectos, deseos y metas. Por ello es necesario fijar la jerarquía de los mismos. La jerarquía se realiza a partir de una guía o propósito general; los pasos más próximos y/o más accesibles al propósito o guía deben de ser los primeros en la jerarquía, mientras que los más lejanos y/o menos accesibles se dejan aparcados para un momento posterior. La guía y/o propósito es el elemento motivador que hace posicionarnos hacia algo. Por ejemplo: “Una persona puede fijar un elemento de guía tal como “hacer valer sus virtudes o conocimientos curativos a otras personas” o “emprender proyectos empresariales que desarrollen un sector determinado, como la agricultura, o la construcción”. A partir de propósitos o guías, se emprenden proyectos o pasos más específicos. Por ejemplo, alguien que desee hacer vales sus virtudes curativas o de cuidado de la salud de otras personas, puede fijar varios objetivos: (a) Estudiar Medicina o una carrera de Ciencias de la Salud; (b) Hacer tareas de voluntariado en países subdesarrollados con muchos problemas sanitarios (c) Gestionar el desarrollo de una política sanitaria en algún país; (d) Trabajar en el comercio de medicamentos. Estos objetivos pueden entremezclarse con otros muchos tales como tener una familia con niños, comprar una casa con comodidades, viajar y conocer diferentes culturas etc… Fijar la prioridad, es seleccionar por orden los proyectos prioritarios en la autorrealización personal. Por ejemplo, alguien que llamaremos Juan puede pensar una lista de prioridades tales como:

a)    Estudiar Medicina y terminar los estudios
b)    Hacer tareas de voluntariado en otros países
c)    Trabajar en un hospital
d)    Formar una familia
e)    Comprar una casa con comodidades
f)    Contribuir en el desarrollo de una política sanitaria
g)    Viajar y conocer diferentes culturas

Pero otra persona como María, puede seleccionar como prioritario:

a)    Estudiar farmacia
b)    Hacer tareas de voluntariado
c)    Viajar y conocer diferentes culturas
d)    Trabajar en un hospital
e)    Formar una familia
f)    Trabajar en el comercio de fármacos
g)    Contribuir al desarrollo de una política sanitaria determinada


Las posibilidades son múltiples, pero cada persona tiene un punto de encaje, que va definiendo al tomar decisiones. Lógicamente, este plan puede variar o cambiar, cuando vemos claramente que lo que hemos establecido prioritario, no lo es, porque vamos descubriendo facetas que no encajan con nosotros. Por ejemplo, alguien que creía que a través de la política podría mejorar la sanidad de un país, encuentra todo lo contrario, porque ve que hay grandes intereses económicos  que son los que manejan el sistema. Por ello,  decide  cambiar la prioridad y no luchar contra el sistema, tomando otra decisión o camino.

2. Sé flexible y persistente en tu plan


Lo más importante del plan es diseñar mentalmente, y de forma concreta, un itinerario de viaje. Saber lo que va a ocurrir en el viaje es imposible. Posiblemente, surjan imprevistos que te hagan replantearte el itinerario, o veas otras posibilidades a medidas que avanzas. Ser flexible y persistente, a la vez, es una actitud positiva. Los planes son para cumplirlos, pero si observas que no te encajan como pensabas, o si ves como que te das golpes una y otra vez contra la misma piedra, puedes reorganizar tu plan. El punto de equilibrio está en el punto de ajuste negociado entre la persistencia y la flexibilidad.


3. No cambies lo que funciona bien, salvo por razones de fuerza mayor


Si algo marcha bien, perfecto, déjalo como está en principio. Sólo mira la posibilidad de cambio cuando detectas o prevés condiciones potencialmente generadoras de problemas, si sigues de la misma forma; o cuando has descubierto algo mejor, que produce un efecto saludable y optimizador de lo que haces. Por ejemplo, puedes estar adaptado a un trabajo, pero ves que el sistema de organización y gestión no ha cambiado, es muy rígido, y con las nuevas tecnologías otros competidores están comiendo mucho terreno; o puedes darte cuenta de que haciendo las cosas de otra forma, el trabajo o la tarea se hace más fácil.


4. Pasa a la acción con tranquilidad, determinación, curiosidad y humildad


Llevar a cabo un plan es tomar una decisión irreversible, sabiendo varias cosas. Primero, no es tan difícil llegar a un punto como mantenerse, o como recuperar una posición perdida. Identifícate con un estado de tranquilidad, curiosidad  y humildad en todo momento. Cuando las cosas vayan con dificultades, saldrás adelante; y cuando las cosas vayan viento en popa, seguirás en ese punto de equilibrio. Sentirse en paz, ser curioso en lo que ves te permite sorprenderte y ser humilde, te sitúa en un lugar privilegiado donde eres importante, por una parte, pero no el único.  La determinación te mantiene al frente de la acción, pase lo que pase, te sientas como te sientas.